Corazón calciforme (poema de vida)

La hermosa y mimética voz de Anneke Van Giersbergen
(Melodía sugerida para leer el poema)

Algunas veces el corazón se vuelve una masa caliciforme.
Cuando quieres latir, se traba, anacoluto.
Como si, tras tanto dar vida, tanto llevar vida;
hoy sólo mira, absorto, la vida pasar.

Algunas veces este lugar se vuelve prisión.
Nadie nos quiere visitar. Ambos somos calcio.
Estatuas abismadas cogiendo polvo.

¡Quién pudiera encontrarnos! Quien pudiera…
Tras unas cuantas acciones, devolvernos.

Seguramente cantaríamos, seguramente bailaríamos,
mi corazón y yo.

Una tarde más en la líneas patidifusas de lo largo
de mi sombra. El momio que al fin nos pertenece.

Será que somos inopinados fragmentos,
que el mundo, que yo mismo, en un momento calcífero,
despreciamos aguda y cansadamente.

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