Relato de un encuentro cortísimo (relato de amor)

Una vez soñé que vivía. Ese tiempo, morí.

Alcest – Écailles de Lune Pt. 1
(Melodía sugerida para empezar el relato)

Caminando entre la bruma de una tarde antesala de una torrencial lluvia encendí mi coraje y deshice mi camino para construir uno con dirección a donde estabas tú. No sabía si en realidad te encontraría o si simplemente me guardaría tu compañía para otro momento, pero de cualquier manera camine con paso lento y calmando hacia donde quería encontrarte.

No sé en que momento te vi ahí sentada en frente de una pantalla de computadora, pero sentí en el acto un oleaje de alivio que recorría todo mi cuerpo para pronto convertirse en ternura. Ternura por tenerte ahí tan cerca; parada frente a mí, sonriente, con un efusivo y embriagador saludo que se derramo de tus brazos para convertirse en un cálido abrazo.

Pequeña criatura. Sigues viva como cuando te veía pasar sin poderte decir nada, como cuando las palabras se me trababan y se escabullían cómplices de mi timidez por mis ojos que arrojaban todo hacia ti en una fugaz mirada que pronto se volvía contra la realidad.

Acurrucable como una delicada paloma que alza el vuelo eterno hacia la inmensidad de los sentimientos que se enredan dentro… aquí muy dentro de mí. ¡Qué cálido es tu cuerpo!

Hablemos pequeña. Cuéntame de ti. Escucha sobre mí. Sonríe para mí. Mírame sin dudar de nada. Aquí donde me ves, sentado sobre una banca, estoy dispuesto a ser claro como tu mirada. Sólo siente que en mi brazos se contienen los abrazos, que en mis labios los besos maúllan incansablemente por el sólo rose de tus labios. ¡Pero qué sagrada eres! Tanto que aunque me invada el más grande de los impulsos, sólo te contemplaré, pequeña. Es lo único que haré si tú no me permites más.

Cuánto he cambiado para escapar de mí. Cuánto he dejado para no caer rendido ante mi mano que blande la espada que algún día me ha de matar. Pensé en mostrar mi nuevo yo, pensé en seducirte de la manera calculada; pero qué poco me recuerdas a mi como soy. Tu presencia de niña casi angelical hace renacer con llama viva al ser que sólo evoco cuando me siento tan fuerte como para poder enfrentarme de nuevo a mí y a mis complicaciones, a mí y a mis dudas. Pero qué hechizo el tuyo: solo hizo que una parte de eso que fui surgiera para mostrarse seguro y, por un momento, estable. En un páramo dentro de mis sentimientos se poso mi alma y desde ahí te contempla libre y sereno, con la admiración de un niño que conoció el amor por primera vez. Soy un niño.

Que pronto llega el adiós. Que inexorable se acerca el beso en la mejilla de un adiós. Me voy lleno de ti, me voy conmigo, pero nuevo también. Me voy con mi ser recién nacido para amarte. ¿Cuándo te veré? Siento que muy pronto… Siento el pronto muy lejano para ser tan corto el tiempo, pero te juro; te veré y te volveré a abrazar.

Rescataría y corregiría:

“Cuánto he cambiado para no caer rendido ante mi mano que blande la espada que un día me ha de matar.”

Alcest – Écailles de Lune Pt. 2
(Melodía sugerida para finalizar el relato)

PD: Escrito hecho el 06/02/07. Sacado de un diario. Comprenderán y disculparán la inocencia de mis palabras.

PD2: Alcest es un grupo genial. Su cortísima discografía es recomendable en su totalidad.

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