Testimonio Fugaz

Toda la rabia de mis años se ha quedado en mi garganta,
y la palabra “nunca” se ha vuelto demencia.

Ya no encuentro en ninguna puerta el nombre de hogar.

Saltando las piedras en el camino como dados al aire,
sugiero que el azar me tiene rencor; pero yo sé: no es así.

Y las palabras de un adiós resuenan en mi cabeza.
Entonces, un día me fui de donde nunca estuve.

Los recuerdos de esos ratos aún me persiguen.
Espectros vívidos de luz y felicidad.

No es un recuerdo: lo sé. Fue una locura
que comprimió mi cabeza a la forma de un sueño.

Y hoy grito el salvaje desgarro
como un lobo que aúlla su eterno dolor a la Luna.

Me he vuelto mudo en la oscuridad,
y todo mi cuerpo explota a través de mis ojos.

Desesperadamente aferrado al palpitar de una estrella
vista a través de una lágrima.

El olor a un claro día de eucalipto y agua de río
empasta mi ternura a cada recuerdo. En cada locura.

Pero mis manos ya no van en torno a la luz,
ni mis ojos la exploran, porque todo ha muerto.

Anuncios

¿Qué piensas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s